miércoles, 22 de noviembre de 2017

Bolívar: un paso hacia la innovación

El Colegio Bolívar es uno de los mejores colegios del país, por lo que no resulta sorprendente encontrarse con un campus de primera categoría, excelentes profesores y un buen proceso educativo, que día tras día se acopla a las herramientas que nos ofrece el mundo globalizado, y es que todos saben que las TIC son un recurso indispensable, que están al alcance de un dedo. Sin embargo, contrario a lo que se podría pensar, no sólo se puede observar que no todos los profesores las involucran de la misma manera en sus clases, sino también que algunos ni siquiera lo hacen. En este punto, es pertinente preguntarse por qué se da esta situación y si hay factores externos que incida en el nivel de uso de las TIC en las clases de este colegio, el cual ofrece gran autonomía a sus maestros, estudiantes y demás colaboradores.

Desde 1947, el inicialmente llamado Colegio Anglo-Americano ofrece una educación bilingüe y binacional, por lo que muchas de las clases son en inglés y muchos de sus profesores son angloparlantes. Lo anterior ha hecho que éste resalte y sea catalogado por muchos como el mejor colegio de la ciudad, donde también se han sumado cosas importantes como la filosofía del Colegio, basada en la dignidad humana. Para efectos de la clase Entornos Tecnológicos y Culturales, se han realizado tres visitas guiadas a esta institución educativa, donde se realizó una exploración relacionada con el uso de las TIC en las aulas, y ésta entrada pretende dar al lector una muestra de ello, sin olvidar la pregunta que se planteó en el párrafo anterior.

Desde que se pone un pie en el Colegio, comienza a sentirse el orden y la tranquilidad de su interior, seguido por la cortesía que caracteriza a los colaboradores del mismo. Éste tiene un protocolo de ingreso, el cual se agilizó para nosotros al ser una visita institucional; por otro lado, se puede notar que los estudiantes no usan uniforme (característica de las escuelas públicas norteamericanas), lo que les permite expresarse libremente siguiendo ciertos lineamientos básicos. Asimismo, el director de High School acompaña a los estudiantes durante su ingreso a los salones, aspecto muy particular e importante si consideramos que generalmente los directores no suelen mezclarse de manera directa con el estudiantado. Como se mencionó inicialmente, esta institución cuenta con un campus amplio y dotado de todo lo que pudiese necesitarse para el proceso educativo de los niños y jóvenes, y se encuentra sectorizado casi en su totalidad, de tal manera que no hay mucho contacto entre los grandes y los pequeños.

La primera clase que visité junto con mi compañera era de Literatura en español, dictada por la profesora Carmen Moncada a estudiantes de noveno. Ésta docente era algo ortodoxa y siempre buscaba tener todo ordenado y bajo control, a pesar de que en ciertos momentos puede representar una barrera ante sus estudiantes. Sin embargo, es constructivista durante sus clases, y busca que todos los presentes en el aula puedan participar de la discusión de la clase. Conversando con ella, nos comentaba dos aspectos relevantes, que no podría dejar pasar por alto: i) su objetivo durante las clases es despertar en sus estudiantes la curiosidad, mientras ella asume un papel de moderadora; ii) enamorarlos de la educación, la cual, al parecer, “no necesitan”.

Bajo concepciones similares a las de Freire (1997, pág. 82), la profesora entiende que la curiosidad le permite al estudiante interesarse por su entorno e indagar sobre él, convirtiéndose en la piedra angular de su aprendizaje. Siguiendo esta línea, la profesora entiende que los estudiantes no son hojas vacías, sino que, por el contrario, vienen cargados de experiencias creadas a partir de su entorno, que deben ser asumidas en el proceso educativo (Rosseau, 1821). Por tanto, ella busca crear un espacio de discusión en las clases donde todos puedan asumir actitudes activas y hacer comentarios y preguntas a partir de los pensamientos de los demás estudiantes.

Por otro lado, considera que la misión del docente, especialmente en un colegio de esta categoría, es enamorar a sus estudiantes y hacerles ver la importancia de la educación, dado que ya “lo tienen todo”, y no tienen la presión de escalar socioeconómicamente. No resulta curioso pensar este asunto, ya que, como menciona Miralba Correa (2006, pág. 135), “el contexto posee elementos determinantes de la aceptación, el logro o la idoneidad de los enunciados”, por lo que se anticipa la necesidad de estudiar al interlocutor, entendiendo que su pensamiento viene determinado por aspectos precisos. En este punto, la profesora se propone enamorar a sus estudiantes a partir de la participación.

La segunda clase que observamos fue Social Studies de octavo, dictada por el profesor Michael Buchmiller, la cual recuerdo como la más importante y completa que tuvimos. El profesor Buchmiller proviene de San Diego, California, por lo que, de cierta manera, no tiene el sesgo socioeconómico que nosotros como colombianos podríamos tener al pensar en un colegio como el Bolívar, y que se vio fuertemente manifestado en la profesora Moncada (sin hacer un juicio de valor al respecto, claro). Este profesor entiende estas situaciones, y considera que son muchachos muy afortunados, pero resalta que, como cualquier joven, tiene la necesidad de educarse y que está ahí para ello. Siguiendo esa línea, este docente, que también ha trabajo en Costa Rica, tiene como objetivo despertar el pensamiento crítico en sus estudiantes, de tal manera que estos sean competentes al momento de comprender los fenómenos sociales y sus antecedentes históricos.

Buchmiller entiende, dentro del pensamiento del psicólogo estadounidense Jerome Bruner (1966), que la curiosidad representa un elemento cohesionador dentro de las dinámicas de supervivencia, donde “nos interesamos en aquello en que nos volvemos buenos”. En este proceso de lograr que sus estudiantes se desarrollen como seres competentes, el profesor brinda cierta autonomía, de tal manera que estos puedan ir a su ritmo a partir de las actividades que desarrollan dentro y fuera de la clase. Cabe resaltar también que el pensamiento crítico se liga con la búsqueda de información confiable, que les garantice seguridad sobre lo que trabajarán, aprendiendo a clasificar la información que hay en la red.

La última clase fue de Literatura en inglés en grado tercero, con la particularidad de que la profesora contaba con otra profesora asistente, María Patricia, quien apenas se estaba incorporando al colegio. A diferencia de las otras dos clases observadas, ésta tenía matices conductistas, a pesar de que involucraba a los estudiantes en las actividades que se realizaba. Ese día trabajarían el libro Voices In The Park de Anthony Browne, por lo que todos se sientan adelante y comienzan a leerlo juntos, mientras la profesora regula sus conductas cediendo la palabra, pidiéndoles que estén en silencio y que no se levanten de sus puestos, con el objetivo de no incomodar a sus compañeros. El objetivo de esa clase era que los estudiantes, que ya leían en inglés y en español, profundizarán en vocabulario a partir de las letras que iban estudiando con el paso de los días.
Esta clase, así como la del profesor Buchmiller (pero en menor medida), me permitió pensar hasta qué punto se hace necesaria la participación del docente en el proceso educativo. Alicia Fernández comenta en Aprender es casi tan lindo como jugar que el enseñante permite que el aprendiente se apropie del proceso por su propia cuenta, y, si bien éste primero tiene un rol activo, considera al individuo que está aprendiendo como un sujeto pensante. Lo más importante del proceso es, de acuerdo a Fernández, el hecho de que en algún momento el maestro no se necesitará más. En relación con la última clase, considero que la profesora buscaba regularlos, ya que, al tenerlos con ella, podía desarrollar buenos hábitos en los estudiantes.

Retomando el objetivo de este escrito, cabe resaltar que el Colegio Bolívar trabaja a partir del modelo MITICA, y desde la dirección institucional se entiende la evolución de la educación y el papel transversal que juegan las TIC en el proceso educativo, en el cual participan todas las personas de la comunidad educativa. Con relaciones al uso de las herramientas que nos ofrece el mundo globalizado en las clases observadas, se tiene que la primera profesora medianamente las usó y fue en su mayoría para asuntos institucionales, el segundo profesor las usó de la mejor manera posible y la tercera profesora no las uso en absoluto. Como se mencionó al inicio, una de las cosas que se iba a analizar era la posibilidad de explicar la desproporción del uso de las TIC en este Colegio basado en factores externos al ámbito educativo, y la respuesta es sí. Lo anterior se ve como afirmativo, debido a las experiencias de los profesores y la relación que ellos mismos habían tenido con las TIC; estas experiencias se ligan directamente con el objetivo de su clase, la cual de igual manera ofrecía a los estudiantes diferentes grados de autonomía.

Estos tres profesores, de diferentes edades, nacionalidades y pensamientos, tienen conceptos diferentes sobre las TIC y su “obligatoria” inclusión en las clases que imparten. Si bien el Colegio apoya que esto se dé, también da la autonomía al maestro para que lo haga o no, razón por la que cada maestro usa estas herramientas de acuerdo a su necesidad. El profesor Buchmiller las usa porque, según él, los estudiantes cada día están más conectados entre ellos y no puede dejarse esto atrás al momento de construir conocimientos. El papel de las TIC es permitir la conexión entre los individuos, que trabajan en relación a un tema en particular, por lo que cada profesor las entiende y utiliza de diferentes maneras.

Bibliografía

Bruner, J. (1966). La Voluntad de Aprender. En Towards a Theory of Instruction. Cambridge, MA: Harvard University Press.
Correa, M. (2006). Contexto, Interacción y Conocimiento en el Aula. Pensamiento Psicológico, 2(7), 135.
Freire, P. (1997). Pedagogía de la autonomía. Saberes necesarios para la práctica aducativa. México: Siglo Veintiuno.
Rosseau, J. (1821). Emilio, o de la Educación. Madrid: Albán y Compañia.


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