“La visión constructivista de la innovación tecnológica” del profesor Eduard Aibar Puentes generó en mí un espacio de reflexión, en primer lugar por la perspectiva de la tecnología como un ente determinista, una definición en la cual “la tecnología es el motor de la historia”. Lo anterior, en el sentido de que la relación que se da entre la tecnología y la historia, sitúa a la primera como un ente transversal a esta, dentro de una relación unidireccional, en la que la tecnología incide de forma directa sobre los cambios que se dan en la sociedad, generando un impacto en la historia.
Considero importante superar esta visión determinista de la tecnología, pues apoyándome en la siguiente cita “la autonomía de la tecnología defiende la idea de que la tecnología sigue su propio curso al margen de la intervención humana o social y de que se desarrolla, fundamentalmente, de forma incontrolada.” llegué a la conclusión de que una visión en la que la tecnología es el motor de los cambios en una sociedad, y que su impacto es tan grande, que resulta capaz de cambiar la historia, podría ser visto como un juicio muy drástico, al conocer esta otra perspectiva, sobre la autonomía de la tecnología, vino a mi mente una situación análoga, sobre la teoría que plantea Marx acerca de la libertad del mercado, y pensé, si la economía puede terminar siendo un ente independiente, en dónde radica la diferencia con la tecnología, ambas son fuerzas tan grandes, que se constituyen como independientes, con la misma capacidad de autorregulación.
Ésta es una pregunta con múltiples respuestas, todas con enfoques distintos y válidos si entendemos que no todos estamos situados en el mismo punto. Reflexionando sobre la relación de la tecnología con el trabajo docente sólo puedo pensar en los cambios que llegarán y que afectarán directamente en la manera en que se concibe la educación. No me refiero a infraestructura y aparatos, sino a las visiones propias y particulares de cada ser humano, que ven con ojos distintos todo lo que se llama "tecnología". Para nadie es un secreto que no todos están/estamos dispuestos a aprender y desaprender, cuestión básica si hablamos de progreso, entendido cómo un paso adelante a la hora de buscar el bien común o la "buena vida" comunitaria, por lo que nuestra misión como futuros profes inicia ahí, preguntándonos de qué manera le cerramos las puertas a la tecnología, o, mejor aún, cuestionando si es necesario hacerlo en algún momento.
De igual forma, pienso que es relevante tener una visión crítica frente al desarrollo tecnológico, pues parte de comprender la historia, es admitir que el mundo se encuentra en un constante proceso de innovación, y con este llegan un sinfín de teorías y nuevos mecanismos que se crean para el funcionamiento interno del desarrollo tecnológico, y aferrarse a una perspectiva descartando totalmente las demás, sería como adentrarse en un mismo absurdo histórico, en el sentido de que para poder aceptar el devenir de la historia, también se debe aceptar una visión crítica frente al desarrollo tecnológico. Más allá de las situaciones que se presenten, el ser humano entiende que la tecnología es necesaria y ayuda a su realización.
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